Yo te culpo porque abrazos como el tuyo me demuestran que otros tantos son chamuyo, yo te culpo por el llanto de mi cuello, por tus alas de bengala en su estello y porque caí en la cuenta de que el desvelo se produce con la ausencia de tu vuelo.
Y hoy aunque llueva
y yo no esté de humor,
Sé que vas a estar siempre ahí
dentro de mí,
Empujándome a seguir,
levantándome si caigo,
Pierdo luz aun
sigo en el sol.
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