Yo te culpo porque abrazos como el tuyo me demuestran que otros tantos son chamuyo, yo te culpo por el llanto de mi cuello, por tus alas de bengala en su estello y porque caí en la cuenta de que el desvelo se produce con la ausencia de tu vuelo.
Yo quiero estar a la
izquierda del cero
no me analices,
no voy a cambiar.
Yo sé que no siempre gana
el que pega primero
Pero no sirve dejarse pegar.
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