Yo te culpo porque abrazos como el tuyo me demuestran que otros tantos son chamuyo, yo te culpo por el llanto de mi cuello, por tus alas de bengala en su estello y porque caí en la cuenta de que el desvelo se produce con la ausencia de tu vuelo.
lunes, 4 de julio de 2011
Que maravilloso abrazo. El mundo se detuvo en tus brazos
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