Yo te culpo porque abrazos como el tuyo me demuestran que otros tantos son chamuyo, yo te culpo por el llanto de mi cuello, por tus alas de bengala en su estello y porque caí en la cuenta de que el desvelo se produce con la ausencia de tu vuelo.
sábado, 10 de septiembre de 2011
Yo no soy de los que piensan que nada es para siempre.
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